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La cavitación, el tratamiento contra la celulitis

El objetivo de la cavitación es destruir los depósitos de grasa subdérmica que se encuentran en las zonas más rebeldes.

La cavitación va generando a través de ondas ultrasónicas repetidas y controladas micro burbujas de vacío que consiguen romper las estructuras de los depósitos grasos, destruyendo y transformando la grasa en una sustancia líquida, que será eliminada por el sistema linfático, vía urinaria y vía fecal

La constante búsqueda de tecnologías avanzadas destinadas a reducir la adiposidad localizada y la celulitis ha conducido al nacimiento de la cavitación actual.

¿De qué se trata exactamente? La cavitación no es más que un impulso ultrasonoro de baja frecuencia que conduce al desarrollo físico de microburbujas.

En los últimos 4-5 años, se ha difundido la cavitación en el sector estético partiendo de viejos experimentos desarrollados en el ámbito de la cirugía y de la medicina estética en los últimos 10 años. La conclusión ha sido que, a través del uso de estos aparatos de desarrollo de ultrasonidos a baja frecuencia, se pueden obtener resultados óptimos en la reducción y eliminación de adiposidad localizada y celulitis. El personal, integrado por médicos, ingenieros y biólogos, ha llevado a cabo análisis y experimentos para intentar obtener resultados lo más parecidos posible a las clásicas intervenciones quirúrgicas invasivas como la liposucción.

Por lo tanto, la cavitación implica el uso de un aparato dotado de un instrumento manual que se apoya en la piel, mirando los panículos adiposos, que disuelve las células adiposas con la ayuda de técnicas concretas de manipulación. Así pues, en un plazo mayor o menor de tiempo, gracias a la cavitación, se pueden obtener resultados sorprendentes como la reducción o la eliminación total de celulitis y adiposidad en puntos específicos.

La cavitación, la alternativa a la liposucción

La cavitación también podría denominarse "liposucción sin liposucción". De hecho, la cavitación, a diferencia de la liposucción, no utiliza cánulas aspirantes, anestesia, ni otros elementos quirúrgicos, porque, a través de una máquina que simplemente toca la piel y emite ultrasonidos, se puede obtener la disolución y la eliminación de la grasa superflua contenida en las células adiposas.

¿Qué es la celulitis?

La celulitis es un trastorno que afecta a la hipodermis, un tejido de naturaleza principalmente adiposa y definido como activo a causa de la conexión que existe entre su metabolismo y el equilibrio calórico. Esta actividad se puede manifestar con una función lipolítica o una función de liposíntesis. En el primer caso, provoca la disolución de las grasas cuando el balance calórico es negativo; en el segundo, cuando el balance calórico es positivo, se activa la acumulación de las grasas.

Por lo tanto, lo que causa la celulitis es la degeneración de la microcirculación del tejido adiposo, que, en consecuencia, provoca la alteración de sus funciones metabólicas más importantes. De hecho, el tejido adiposo debe poder satisfacer las necesidades del organismo. Por este motivo, son muy importantes todas las actividades destinadas a la conservación de una buena microcirculación de la masa adiposa y la difusión regular de triglicéridos (moléculas de grasa).

La celulitis es un trastorno estético debido a la acumulación de grasa en los estratos subcutáneos, a la retención de líquidos y a una mala circulación de la sangre. Estos trastornos confieren a la piel el antiestético aspecto conocido como "piel de naranja".

La celulitis se distribuye de forma distinta en función del sexo: en la mujer, normalmente, está más acentuada en la parte inferior del cuerpo, a nivel de las caderas, ya que esta zona es particularmente sensible a la acción desarrollada por el estrógeno y la progesterona, hormonas típicamente femeninas. En cambio, en el hombre, la celulitis se encuentra sobre todo en la zona abdominal y visceral.

Tratamiento médico estético

La cavitación es una tecnologìa revolucionaria que gracias a ondas ultrasonicas de baja frecuencias, produce microscópicas burbujas que rompen las membranas de los adipocytes, sin mellar las estructuras adyacentes, respectando la integridad del sistema sanguíneo y linfático.